31.8.17

Vivimos y así sentimos.

Siempre somos responsables de nuestros actos. A veces en mayor o menor medida, porque los factores externos que nos atraviesan pueden influenciarnos sin aviso previo. Pero la responsabilidad no se disuelve por hacer responsable a algo o a alguien más, en todo caso puede ser un asunto compartido. Hace unos días, discutía con una amiga ¿cuanto poder de decisión consciente tenemos realmente en el momento de actuar? Ella me decía que el contexto te condiciona a tal punto, que no te deja elegir. Yo sostenía que el contexto es sumamente importante, pero que la ultima instancia antes de hacer, dependía exclusivamente de nuestras elecciones. Hoy pienso que no se puede pensar a las personas tomando decisiones por fuera de un contexto, o al contexto abarcando todo lo que comprende el accionar. Persona, contexto. Contexto, persona. Como seres sociales, es imposible que nos pensemos por fuera de un contexto, pero tampoco podemos responsabilizar a este ente abstracto de todos nuestros males. Sobre todo porque elegimos nombrarlo cuando las cosas no pasan como queremos. Porque si todo sale acorde a lo imaginado o esperado, nadie se pregunta por el contexto, ni por nada. Es el malestar el que nos lleva a cuestionarnos, a repreguntarnos, a indagar en lo desconocido. No te escapes. No te escondas. No te engañes. Porque te pueden alcanzar, porque te pueden encontrar y porque las mentiras son temporales. Siento dolor. Siento enojo, desilusión y amor. Así, todo junto, porque los humanos somos especialistas en crear redes, conectar caminos y vivir contradicciones. Todo esto va a pasar y se va a convertir en un mal recuerdo y nada más. Hoy dudo de que pueda llegar a recordar con cariño los buenos momentos, porque se esfuman y se convierten en preguntas con cada pequeña mentira que voy descubriendo. ¿Por qué mentimos? ¿Quién inventó la mentira? ¿Qué nos seduce de ocultar la verdad? ¿Nos hace sentir poderosos? ¿Por sobre qué, por sobre quién? ¿Qué nos brinda ese poder? No importa cuanto nos complazca el engaño, nada vale más que la verdad. Nada es más poderoso que la verdad. Cuando me encuentro preguntándome por qué o para qué tal o cual cosa. ¿Qué necesidad nos lleva a los lugares donde estamos? ¿Actuamos por necesidad? ¿Elegimos en base a necesidades? Siento que el mundo se me presenta desconocido, porque no suelo poder responder a esas preguntas. Un mar de posibilidades podría encajar perfectamente en cada una. Porque así tiene que ser. Porque así se aprende. Para que te repreguntes que lugar querés ocupar, en donde y con quién. Para que conviertas tus debilidades en fortalezas. Era necesario que se dé así. No podés volver el tiempo atrás. Asumilo, aceptalo, superalo, transformalo. Todas tienen sentido, algunas más, otras menos, pero lo tienen. Porque no hay una respuesta posible. Porque como todo en este mundo, depende de la perspectiva, del contexto y del estado anímico con que se lo trate. La siguiente pregunta es ¿cómo llegamos a esos lugares que nos hacen preguntarnos el porque de las cosas? Está claro que siempre es mejor prevenir que curar. Pero ¿cómo aprender a prevenir sin heridas que curar? ¿Nos sometemos a heridas para hacernos más fuertes? ¿Nos sometemos para aprender? Sí. Porque tenemos el poder de elegir. Y elegimos el sufrimiento ante la tranquilidad. Elegimos las acciones que dejan marcas. Elegimos los caminos donde podemos dejar huellas. Elegimos. Siempre elegimos. 

4.8.17

Me gusta

Me gusta mirar como vuelan los aviones desde mi balcón. Me gusta escribir desde una banqueta giratoria. Me gusta mi casa nueva. Me gusta cómo suena la pava calentando agua. Me gusta tener música el 90% del tiempo que paso acá. Me gusta pensar en vos, en nosotros. Todavía me duele porque sólo pasó un día, pero sé que con el tiempo cada vez va a doler menos y solo me voy a acordar de lo lindo cuando vuelva a sentarme a mirar aviones. Me diste mucho en muy poco tiempo y por eso creo que va a ser poco el tiempo que me lleve volver a sentirme bien. Porque ahora estoy mal, y me parece bien reconocerlo y decirlo porque así se torna real, verdadero y sincero. Sinceridad te pedí desde el primer momento y eso es lo que más valoro. Te extraño y así va a ser por mucho tiempo. Hasta cuando logre no quebrarme cada vez que piense que ya no puedo hacer mucho de lo que disfrutábamos, hasta cuando logre mirarte sin sentir que se me cierra el pecho, hasta cuando los párpados dejen de pesarme, te voy a seguir extrañando. Porque me hiciste bien. Porque me haces bien y porque te quiero. Porque llegar a querer en tan poquito tiempo no es en vano y deja huellas para siempre. Porque quererte me va a hacer crecer y porque quererte es de las cosas más lindas que viví en este último tiempo. Me duele que no puedas estar conmigo. Me duele que quieras y no puedas. Porque duele mucho no poder hacer algo que uno quiere. Y yo quiero estar con vos. Ahora, mañana y en una semana también voy a querer estar con vos y no puedo, porque vos no podes. Me duele saber que me dejé llevar simplemente y que mi cabeza, una vez más, tenía más razón que mi corazón y decidí no escucharme. Pero porque creo que así tiene que ser la vida. A veces hay que dejarse llevar y nada más. No me arrepiento de nada, como siempre digo con todo y es algo que me hace sentir orgullosa, en el mejor sentido de la palabra, porque estas experiencias me hacen sentir viva. Puede ser que esté un poco loca o que el pensamiento de que el dolor es necesario en la vida no sea el de la persona más sensata del universo, pero así lo creo desde hace un tiempo. Hace falta pasar por situaciones no gratas para valorar las buenas que vienen siempre después. Porque creo que no existe el equilibrio como estado de paz y felicidad constante. Porque creo que es una meta utópica y porque creo que la mejor forma de vivir es aceptando que hay cosas malas y buenas, hay acciones malas y buenas, pero que no hay personas malas o buenas, entonces vivir consiste con lidiar con lo bueno y lo malo que nos rodea, nos traspasa y transforma. Ese es el equilibrio al que apunto y quiero llegar. El que me haga capaz de transitar por una u otra cosa de la forma menos dañina posible. El que me asegure que después de cada tormenta sale el sol y que después de que te duele el corazón, una caricia logra quitarte ese malestar. Nada de esto tiene mucho sentido. Pero la idea de la importancia que le doy al registro de mis pensamientos es lo que siempre me pone a escribir. 

13.11.16

Agua y vida

Lo atractivo o interesante de las metáforas es que no tienen forma definida. Adoptan la forma que cada uno quiera asignarle. Hay un núcleo que es constante, pero el grado de importancia de los hechos que se definen por una, varía cada vez que se la emplea en una conversación. No es lo mismo “remarla” porque no estudiaste lo suficiente para un examen y no podes evitar rendirlo, que remarla porque tu mamá se enojó y necesitas que se le pase porque si no, no vas a ver a tus amigos el fin de semana; tampoco es lo mismo remarla cuando te gusta alguien y la persona no está interesada; o remarla si sos abogado/a y tenés que demostrar que alguien es inocente sin las pruebas suficientes; o remarla cuando pasaste por una drogadicción y luchas contra eso todos los días.
No es lo mismo, definitivamente no lo es, pero se lo define con el mismo verbo. Porque “remar” ¿qué es? Google, da dos definiciones: “Mover los remos en el agua para hacer avanzar una embarcación” y “Trabajar con gran afán en una cosa”. La primera, se asemeja al concepto literal que llevo en mi cabeza, asociado a un bote. La segunda, podría definir la metáfora, pero no lo logra completamente. Porque hay que contemplar que cuando se rema en el agua, se está yendo en contra de la misma para avanzar, sin tener en cuenta si se va a favor o no de la corriente, e ir en contra de esta implica un mayor esfuerzo. Pero remarla en la vida siempre significa ir en contra de la corriente. Sin querer, introduje una nueva metáfora que bien podría ir de la mano con la que quiero desarmar, pero trataré de poner el foco en lo importante. Remarla, en cualquiera de los casos que mencioné antes o cualquier otro posible, requiere de un esfuerzo mayor al que usaríamos habitualmente para pasar por una determinada situación. Si hay que remarla es porque algo no funciona orgánicamente en la acción que estamos llevando a cabo. Significa que algo previo al momento de remarla, no funcionó como debería para que no tengamos que vernos obligados a remarla. Porque es así, cuando se rema es porque hay que hacerlo. Si podemos decidir si hacerlo o no, es porque no es fundamental como cuando queremos que la embarcación avance en el agua. Si estas en el agua, querés que el bote avance, hacia donde sea, pero que avance, no es una opción flotar esperando que la corriente nos lleve. Y cuando la remamos en la vida es porque no queremos que la corriente nos lleve.
¿Cómo diferenciamos el nivel de compromiso o dificultad que poseen los momentos en los que “la remamos”? Definiendo la sustancia en la que se lo hace. “La estoy remando en dulce de leche”. Nunca nadie remó en dulce de leche porque no existe socialmente como actividad y sin embargo, todos entendemos qué significa la frase. La mayor parte de la gente que alguna vez uso la expresión, probablemente jamás haya remado ni un kayak en su vida, como es mi caso, pero aun así, todos entendemos que significa y podemos imaginarnos la acción. El esfuerzo que implica o implicaría en el caso del dulce de leche, es completamente imaginable. Y retomando lo que comentaba al principio sobre las metáforas, me resulta un poco inquietante que sean tan concretas en su decir, tan explícitas en su literalidad, pero a la vez tan poco realizables en el mundo físico. Me preguntó ¿por qué no son realizables? ¿Por qué elegimos definirnos con cosas imposibles o alejadas de lo verídico? Teniendo en cuenta que lo verdadero son las cosas materiales que forman el mundo.
Después de remar en el agua, se llega a destino o se completa una vuelta en un circuito de competencia. En la vida, remar a veces no tiene punto final y hay que remar sin parar. Como en el caso que antes mencionaba sobre una persona adicta que logra salir de ese estado. Lo logra, como si emergiera a la superficie después de haber tocado el fondo, pero si no rema, o no nada, porque los remos de un bote se pueden comparar con nuestros brazos cuando nadamos, corre el riesgo de volver a hundirse, o si se encuentra en un bote, corre el riesgo de que lo lleve la corriente. Ahora, la metáfora le gana a la realidad, porque no podemos comparar el nivel de esfuerzo que implica remar muchísimos kilómetros, con remarla todos los días de tu vida para seguir conservándola.

Si me pusiese a hablar del tema con alguien que rema, porque practica canotaje o porque tiene una canoa, o porque vive en el río, probablemente encontraríamos similitudes y diferencias en el remar una embarcación a remar en la vida. Pero se me ocurre que tal vez, personas así no serían de las que usan la metáfora habitualmente, porque encontrarían más diferencias que similitudes entre los casos. Porque ellos sí conocen lo que es remar dentro del campo de lo material, físico del mundo. Entonces puede que se les dificulte elevarlo al plano espiritual en el cual le damos uso a la metáfora. Y reafirmo lo interesante que tienen las metáforas que decidimos implementar de la forma en que lo hacemos, justamente porque no las llevamos a cabo en su literalidad. Así que me da pena que puede que quienes reman en el agua, no remen en la vida, sino que simplemente se esfuerzan por llevar adelante situaciones difíciles. Porque utilizar metáforas para definir algo nos alivia, le quita peso a la acción que estamos llevando adelante, pero le suma significación. Tal vez todo esté relacionado con el alma que poseemos los humanos, pero para la cual todos tenemos diferentes propósitos. 

14.4.16

Danseuse

Hace dos días me reencontré con una parte de mí que creía casi perdida. Una parte de mí que me tenía enojada y dolida. Pero hoy me gusta poder decir que sigue siendo una parte de mí o que eso soy yo simplemente. Bajo lo efectos que se producen en mí en esas circunstancias, siento que soy verdaderamente yo. Y eso me duele. Me duele porque no puedo ser verdaderamente yo todos los días. Me duele porque extraño ser esa yo. Porque sin importar cuán enojada allá terminado con todo lo que implica ser esa yo, sigo siéndolo, y aunque en algún momento haya intentado negarlo, ahora me doy cuenta de que tengo que dejar de hacerlo. Esa yo es la que más me gusta. "Es la mejor versión de mí misma" y digo esto casi citando a una persona que quiero mucho que habla de las distintas personalidades que tenemos adentro y elegimos cuál usar para cada situación. O por lo menos la mayoría hacemos eso. Me gusta que esta sea la mejor versión de mí misma porque es con la que más cómoda, plena y feliz me siento. Nada en la vida me llena y me completa más que esos momentos en los que puedo ser así.
Me cuesta aceptar todo esto porque me esforcé muchísimo en encontrar otro lugar que me de lo mismo. Otro lugar que me haga así de feliz. Y encontré uno muy parecido pero no me es suficiente. Los sentimientos que me despierta no son comparables. Es un lugar que me muestra como soy, pero esa forma de ser no me hace vulnerable ante nada de lo que pueda pasar en ese espacio. El otro lugar, en cambio, me deja completamente descubierta. En alma y cuerpo. Saca lo mejor y lo peor de mí. Mis debilidades y mis fortalezas. Todo queda expuesto y eso es lo que tanto me fascina. Me encanta la idea de que exista un espacio en el que no hay máscaras. No hay forma de ocultar nada. Por eso es la mejor versión de mí, porque eso que siento, que hago, que muestro, es lo que soy realmente.
Me enfurece no poder controlar todo lo que ese espacio conlleva y esa es otra de las cosas que me dejan expuesta. No puedo tener todo bajo control. Es el único lugar en mi vida que no puedo controlar completamente.  Me resulta frustrante en algún punto y desafiante en un punto más amplio y constante.
No sé que va a pasar con esta parte de mí a medida que pasen los años, pero algo tengo que hacer para que pase lo que quiero que pase. En este momento tengo las emociones demasiado revolucionadas para pensar en algo coherente y posible pero ya se me va a ocurrir algo.
Lo único que sé es que nunca voy a dejar que esa parte de mí, esa versión de mí, se extinga, porque no creo que sea posible.


"Bailemos, que sino estamos perdidos".

17.3.16

Domingo

Domingo. Día de súper clásico Boca-River. Horario de súper clásico y yo en el tren. Leyendo, escuchando música, prestando la mínima y necesaria atención al exterior que se requiere cuando se viaja en transporte. Cuatro estaciones antes de la mía, el tren para y no vuelve a arrancar. En medio del tumulto apurado y nervioso de personas, una voz en el parlante dice algo inentendible debido a la mala calidad del aparato, pero deja en claro que ese tren no seguiría su recorrido. Logro acercarme a una persona de la empresa de transporte para preguntarle cuando llegaría el próximo tren con destino a Pilar. Me cuenta que hubo un accidente fatal a dos estaciones y que tardarían más de dos horas en volver a funcionar. Me recomienda tomarme un colectivo, le agradezco y me voy. Me comunico con mi papá, que me estaría esperando en veinte minutos en la estación de Pilar, para contarle la situación y esperando que me ayude a encontrar una solución. Tengo que remarcar que mis nervios estaban perfectamente ubicados en su lugar y mi paciencia parecía aumentar su tamaño cada vez más. Llegamos con mi papá al acuerdo de que me tomará un colectivo hasta algún lugar cercano a Pilar y él ahí me estaría esperando. José C. Paz. En ese barrio se quedó parado el tren. Un barrio en el que no estuve nunca en mi vida, no que yo recuerde. Ni siquiera sé si pertenece a algún cordón del conurbano bonaerense pero lo primero que pienso cuando salgo de la estación es “que mal que está el conurbano”. Cruzo una calle, teniendo que ignorar dos comentarios de dos autos que pasan por al lado mío y me acerco a un grupo de personas que por lo que pude observar estaban esperando un colectivo. Les pregunto si el 176 que va a Pilar para ahí y un señor muy amable me contesta que no y me indica en donde paraba el colectivo que estaba buscando.
Una vez en la parada, treinta personas adelante, a los pocos minutos veinte personas más, mis nervios empiezan a salirse de sus cómodos lugares cuando me toca escuchar a una señora de unos 60 años, en muy buen estado físico, quejándose de lo ocurrido. Esto era lo que decía: “accidente fatal me dijeron. No sé si fue un auto arroyado o un suicidio, lo único que sé es que me arruinaron la vuelta a mi casa.” Automáticamente, como si el hombre que estaba parado delante mío se hubiera sentido libre de decir lo que pensaba porque escucho a la señora, le dice a su pareja “anda a saber que pelotudo se habrá tirado debajo del tren.” Y entonces pienso “el egoísmo no tiene límite”. Porque es tan simple como eso. Una persona se acaba de morir. Una familia acaba de perder un miembro probablemente. Una persona acaba de atropellar a otra con un tren. Una persona tuvo el impulso de tirarse debajo de un tren por algún motivo que todos desconocemos pero no deberíamos menospreciar. ¿Y a usted solo le importa que va a llegar dos horas más tarde a su casa? ¿y vos pensas que el que se mató es un “pelotudo”? Estamos perdidos. Como sociedad, estamos terriblemente perdidos si consideramos que valen más dos horas de viaje que la vida de una persona. Una persona que llegó al punto de querer suicidarse porque no encontró otra opción para escapar de la horrible vida que seguramente le haya tocado vivir, y no haya decido vivir, como últimamente me está tocando escuchar decir que cierta gente elije la vida que vive. Y les digo que no, que no se elige y que muchas personas padecen vidas tan horribles que llegan a no soportarlas y terminan en suicidio. Fallamos completamente como personas si no pensamos ni por un momento en el otro, en vez de en nosotros mismos. Y lamentablemente es así. Es por eso que el conurbano está como está. Es por eso que el país está como está. Es por eso que tenemos el presidente que tenemos. Es por eso que los presidentes anteriores no hicieron todo lo que
prometieron. Es por eso que la gente se tira debajo de un tren. Porque estamos obnubilados por la visión de nuestro ombligo o a lo sumo de los ombligos de nuestro círculo familiar más cercano. Pero nadie piensa en nadie más que en sí mismo.
Un grupo de manifestantes, o un grupo de pelotudos como muchas veces se dice, corta una avenida porque es la única forma que encuentra de llamar la atención de las autoridades para que les den una solución a un problema que intentaron resolver de otras maneras y no tuvieron éxito. Y a vos sólo te importa que vas a llegar media hora más tarde a trabajar porque a tu jefe lo único que le importa es que no llegues tarde para cumplir a tiempo con las tareas que te encomendó para que a fin de mes le cierre el número de ganancias que va a tener. Plata que va a gastar en su bienestar y el de su familia seguramente, pero ni sueñes en que vaya a invertirlo en aumentarte el sueldo, aunque seguramente lo merezcas. En esta situación podríamos decir que tu jefe es el pelotudo entonces, porque te está cagando probablemente, como decimos en criollo. Pero no, el pelotudo sos vos, que te dejás cagar y encima insultas a la gente que no se deja cagar por tipos como tu jefe y peores, y que por eso corta una avenida. Entonces, putea al pelotudo que no se hace cargo de lo que debería para el bienestar de las personas que tiene bajo su responsabilidad. Putea al pelotudo/a que elegiste para que lleve adelante la ciudad y el país en el que vivís. Pero no lo/a aplaudas cuando reprima a los manifestantes porque ahí te estarías mirando el ombligo otra vez. Porque sólo te importaría que los saquen del lugar por el que transitas para que sigas siendo el pelotudo que cumple las reglas del lugar en el que trabaja al pie de la letra sin que le reconozcan el mérito ni siquiera.
Entonces, dejemos de ser pelotudos. Dejemos de llamar pelotudos a los que no lo merecen. Y no dejemos que los dirigentes de nuestro trabajo, nuestra institución educativa, o mismo de nuestro país, se sigan haciendo los pelotudos. Hagámonos cargo cada uno de lo que tiene que hacerse cargo y miremos un poco más a las personas que tenemos al lado, adelante y alrededor, y no nos olvidemos que somos todos iguales a la hora de ser cagados por los pelotudos más genios que existen. Los pelotudos que elegimos como gobernantes. Y porque somos todos iguales, deberíamos poder darle una mano a quien la necesite, ya sea con un acto físico o simplemente moral. Deberíamos poder solidarizarnos con el otro. Seamos inteligentes, pero seamos inteligentes todos juntos.

PD: esperé el colectivo media hora, llegue al punto de encuentro con mi papá cuarenta minutos después, y terminé llegando a mi casa una hora y media más tarde de lo que había planeado, y sin embargo no se me ocurrió putear al “pelotudo” que se tiró abajo del tren. Así que si yo pude evitarlo y en su lugar hice esta reflexión, creo que todos podemos y deberíamos hacerlo.

27.2.16

Tres palabras.

Nos separan cuatro horas, veintiún grados y nueve años, pero algo que no sabemos nos une. No sabemos que es, pero lo sentimos. El saber se confunde con el pensar o se relaciona, no estoy segura. Pero así como sé que no es algo que pensamos, sé que es algo que solo sentimos. Use las mismas tres palabras en cuatro oraciones. Saber, pensar, sentir. A veces solo sabemos porque lo sentimos, pero necesitamos pensarlo para saberlo completamente y por ahora creo que no queremos saberlo, por todas esas cosas que nos separan que además no son las únicas.
No logro imaginarnos dentro de unos años. Últimamente me cuesta imaginar los años que vienen. No sé si será porque antes no me costaba nada y ahora soy realmente consciente de lo difícil que es o porque de verdad es difícil y antes no me daba cuenta.
Sos de esas cosas que me gusta soñar pero por lo lindo que es soñar y no porque realmente me gustaría que fueran reales. Porque existen esas cosas que nos gustan que queden en los sueños, que no se mezclen con la realidad que vivimos o conocemos por miedo a que se arruinen.
Me encanta todo lo que llegamos a compartir. Y es esa la forma de describirlo, que me encanta. Porque logras sacar mi mejor lado, mi mejor versión de mi misma cuando te tengo cerca o te siento cerca. Creo que es la mejor versión de mi misma porque pocas personas logran ponerme en ese lugar y cada vez que me pasa registro lo cómoda y feliz que me hace sentir.
No te extraño porque nunca lo hice y es raro pero el cariño que nos tenemos no llega a despertar el sentimiento de extrañar. En ninguno de los dos, de estoy re segura y me deja tranquila. Es curioso, porque sos de esas cosas que me gustaría nunca perder en la vida y siento que así va a ser, pero no te extraño. Será por eso que no te extraño. Porque se que siempre estuviste y vas a estar a la misma distancia, fuera de la distancia física real que nos separa en este momento.
Tu vida me da curiosidad, no sé que haces de tu día a día, no sé que haces cuando te ves con tus amigos, no sé como te comportas con otras personas, no sé que se te cruza por la cabeza en otras situaciones que no sean las que compartimos y estoy segura que no sos sólo eso que veo de vez en cuando, porque yo tampoco soy sólo eso que ves de vez en cuando. Insinuas tu forma de ser, me lo contás entre chiste y chiste, pero no me es suficiente. Y acá es donde no sé si quiero que dejes de ser un sueño, en cuanto a lo que puedo entender que sos y como me imagino que sos, o si quiero saber quien sos realmente. Tal vez por miedo a que seas sólo esto que conozco, sin ningún secreto, o porque seas algo completamente diferente y este seas ese vos que mostrás cuando conoces a alguien sólo por un día. Ese ser que tenemos todos adentro, que solemos llamarlo "primera impresión". Pasar esa etapa después de conocer a alguien nos deja decir si tuvimos una buena o una mala "primera impresión", pero yo reconozco que mis primeras impresiones siempre son diferentes a la persona que después termino de conocer porque son exactamente eso, algo que nos impresiona, que nos sorprende, que nos encuentra desprevenidos y se instala en la descripción de una persona. Catalogar después de una primera impresión es conocido como prejuzgar, pero a mi me parece bien y me gusta hacerlo porque me va bien la idea de que podamos equivocarnos en como creímos que era una persona a primera vista o emocionarnos por sentir que desde un principio nos dimos cuenta de como era. Y ahí está la idea mayor. Darse cuenta. Eso nos ata a la realidad. Nos saca de los sueños, nos saca de las "primeras impresiones", nos arruina una idea, ya sea haciéndonos un favor o haciéndonos sentir que es lo peor que nos está pasando.
Me di cuenta de que algo teníamos después de que vos te diste cuenta, o fue casi al mismo tiempo porque no tardamos en hacerle entender al otro que nos habíamos dado cuenta. Todo lo demás, vino por simple inercia. Cuando te das cuenta de algo, no podes omitir lo que sigue a eso, ya no podes dejarlo pasar como si justo hubieras estado distraído para notarlo porque ya está. Una vez que te das cuenta, no hay vuelta atrás. Y si no hay vuelta atrás, mejor enfrentarlo. O no. A veces es más divertido esquivarlo mientras cada vez más aceptamos que ya nos dimos cuenta. Porque darse cuenta le da intensidad a eso de lo que nos damos cuenta. Y vivir la vida intensamente es lo mejor que podemos hacer. Ahora y siempre. Así que cuanto más nos quedemos en el darnos cuenta sin resolverlo, siempre y cuando sea algo bueno a lo que nos estamos refiriendo, más entretenidos y divertidos vamos a vivir, sin dejar de soñar, sin dejar que la realidad se lleve todo por delante, despojándonos de todo material para imaginar.

19.2.16

Digamos que está mal.

Es la primera vez en dieciocho años que me toca ser parte de un evento así. Recién hoy, puedo entender y sentir el dolor que sintió mi familia cuando yo tenía tan solo tres semanas de vida y mi abuelo se fue. Y creo que ni siquiera llego a sentirlo porque lloro por esto, pero no siento que tenga derecho a hacerlo, porque si yo lloro y si a mi me duele tanto, no me puedo ni imaginar el dolor que sienten su esposa, sus hijos, sus sobrinos, sus nietos y toda su familia y amigos en este momento. Miento. Me lo imagino. Soy capaz de multiplicar por diez, por cien y por mil lo que siento y me parece completamente injusto que una persona tenga que soportar tanto. Soportar tanto y ni siquiera poder expresarlo porque esa fue la sensación que tuve ayer cuando fui a despedirme y ni siquiera me animé a tocarlo porque sentí que no me correspondía. Casi nadie lloraba. Tal vez porque ya se habían cansado de hacerlo, tal vez porque todavía no podían aceptar que eso fuera real. Tal vez porque no se sentían cómodos de hacerlo delante de tantas personas y esa es la parte que más me irrita. ¿Por qué generamos un ritual público ante la persona fallecida? ¿Por qué no podemos encerrarnos a llorar en paz y solos cuando es lo único que queremos? ¿Por qué torturarse ante las miradas conocidas teniendo que aguantar lo que realmente nos pasa en el interior? Esas fueron mis primeras preguntas y mis primeros sentimientos cuando entre a esa casa de velatorios y tuve que saludar uno por uno a sus familiares. No sabía que cara poner, que preguntar o decir porque creo que nada en esos momentos te puede hacer sentir mejor, nada. La costumbre de contestar "bien" a una pregunta real y sincera sobre como está una persona, me enoja. Tendríamos que poder decir "mal" y que nadie nos juzgue por eso. Hay que poder decir como nos sentimos, y no contestar automática y protocolarmente en una situación de esa magnitud.
Mientras la gente iba llegando y los minutos iban pasando, me sorprendía de como los personajes de la familia seguían teniendo ánimos para reírse de esto o aquello, para recordarlo de la mejor forma y para reconfirmar al buen hombre del cual nos estábamos despidiendo. Su constante fortaleza espiritual, su bondad esparcida entre todos sus seres queridos, su forma de hacer sonreír a cualquiera que le hablase no más de dos minutos y por sobre todas las cosas, sus ganas de vivir y seguir viviendo en la hermosa familia que hace muchos años atrás logró construir junto con su hermano. Creo que si me hubiese tocado tener que soportar su partida también, mi corazón no sería el mismo que tengo hoy. Porque yo llegue tarde a ser parte de esta familia, llegue más tarde que todos, y sin embargo me abrieron sus corazones dándome un lugar tan cómodo que con tan solo diez años lograron que hoy me sienta como me siento. Mal. Y lo escribo, porque decirlo no esta bien o pareciera que es así porque nadie lo dice. Nada de esto esta bien. Entonces hay que decir las cosas como son. Las cosas están mal, me siento mal, está mal que una persona buena y que goza de buena salud se vaya de un día para el otro. Ley de la vida, ¡las pelotas! No me importa cual sea la ley de la vida, esta mal. Habiendo tantas personas malas en el mundo, que no merecen ni un minuto más en él, les toca irse a los que menos deberían y a los que más ganas tienen de quedarse. No quiero ni pensar en esas ridiculeces que dicen que uno viene a esta vida con un propósito y se va de ella cuando lo cumple, porque ahora no tienen ningún sentido.
Hoy fue un poco diferente. Por lo menos unos más se permitieron mostrarse mal, no decirlo, pero lo expresaron con sus lagrimas y sus caras por lo menos. Y otra vez, mi culpa de mostrarme mal fue más grande. Más tarde me permití dejar de sentirme culpable y aceptar que él logró que mi cariño llegase a desembocar en este dolor y eso sí esta bien. Lo único que esta bien es que todo el amor que brindó y recibió en sus casi ochenta y siete años ahora se vea convertido en dolor. Por lo menos por un tiempo, hasta que la herida logre sanar. Hasta que su ausencia no se sienta tan profunda porque al final eso es lo que pasa. Siempre pasa.
Pero me duele y me duele pensar que este es solo el comienzo y que no se, ni me quiero imaginar de cuanta gente me voy a tener que despedir en la vida. Se que va a doler mucho más que esto y no se cuan fuerte soy o voy a ser para soportarlo.
Llego a conclusiones, siempre después de esta clase de cosas, llego a conclusiones. No tengo miedo de que me pase a mí, porque una vez que pase va a pasar y listo. Tengo miedo de lo que pueda llegar a sufrir la gente que me rodea. Tengo miedo de que el tiempo que pase hasta la próxima vez que me toque pasar por algo así no sea suficiente para recuperarme. Voy a evaluar bien la situación antes de ir a un velorio otra vez. Me parece un escenario horrible. Tener que saludar a todo los presentes, hablar como si nada o como si algo, que sus más allegados no puedan estar simplemente tranquilos como lo necesitan. Creo que no sería capaz de llegar a cabo uno. No soportaría a la gente, no querría ver a nadie, no querría hablar con nadie. Simplemente me gustaría estar al lado de esa persona, llorando y terminando de despedirme en silencio.
Ayer me tocó despedir a un tío abuelo político. No quiero saber quien va a ser el próximo.

9.12.15

Política doce

Hace un rato volvía a casa y me sorprendían las bocinas. Me sorprendía como la gente hablaba de lo mismo en la parada del colectivo, en el colectivo y en la esquina de un bar. Los veinte minutos de viaje y las cinco cuadras que caminé fueron como una sola misma cosa, como si estuviera parada en el mismo lugar siempre, sin moverme, sin que nadie se mueva. Hoy me levanté con dolor de cabeza y me acabo de dar cuenta por qué. Mientras todo un país se ponía la camiseta de un color o del otro, nosotros estabamos preocupados en que los vestuarios estén su lugar, en que la gente se divierta en la función, y en que una vez más estabamos haciendo lo que tanto nos gusta hacer. Y me pregunto si va a ser toda la vida así... ¿puede mi amor por lo que hago ser mas fuerte que todo lo que me rodea?...
Realmente no lo sé. Pero que fueron arduos meses de discusiones complejas, de escuchar a veces sin poder responder, de indignación, de tristeza, de esperanza, de enojos, de peleas y de sorpresas, de estos segura. Siempre me estoy sorprendiendo de todo. De como habla la gente, de como piensa, de como reacciona y acciona, de como se dirige a las personas con las que convive y las personas que la gobiernan. No me comí un cuento, no me lavaron la cabeza, no me cegaron con fantasías. Simplemente, pude ver y escuchar lo que tantas veces me contaron y por eso hoy pienso así.
A diferencia de muchos, no espero que esto fracase para que nos lamentemos y queramos volver a lo que fue vivir hasta el día de hoy. Me encantaría haberme equivocado todas las veces que dije algo en contra de lo que se viene, no de haber defendido lo que existe hoy por hoy, pero si de haber criticado especulando. Me encantaría que todos los que piensan como yo, y hasta con más pasión y lealtad, estemos equivocados. Porque no me van a temblar las manos, ni me va a golpear el ego si tengo que aplaudir lo que venga, siempre y cuando sea mejor que lo que tenemos ahora. Ojalá, ojala nos estemos equivocando y esto solo sea el principio de algo mejor. Es difícil de imaginar... Cuando escuchas gente que vivió antes que vos y que te la puede contar, o gente que lucha por esto día a día, o que durante estos doce años tuvo cambios inmensos en la vida, cuesta creer que realmente la mayoría este queriendo algo distinto por convicción.
Nunca pensé que me iban a caer lágrimas por esto, pero así fue y así me di cuenta de que mis ganas por todo esto estaban intactas. Como desde la primera vez que me interesé en la historia más cruel que le toco vivir a este país cuando me la contaron en el colegio primario, hasta cuando conocí a mis mejores amigos por exponer nuestros ideales y atrevernos a juzgarnos por ellos pero a querernos también. Porque la política une, la política moviliza, transforma y trasciende muchísimas cosas. Definitivamente será en otra vida que tengamos un contacto más puro, pero mientras, me voy a ocupar de que tengamos al menos alguna clase de relación.
Hoy es un día histórico. No nos olvidemos de eso nunca. Y me voy a ir dormir, solo cuando te haya escuchado hablar por última vez.

29.11.15

Compatibilidad

Cansada de esperar, me pareció que lo mas razonable sería que empiece a hablar yo primera. Empecé diciéndote lo mucho que te quería, como si eso fuese a cambiar algo en el carácter de lo que te dijera después o de tu reacción con respecto a eso. Como si no lo supieras o tuvieras alguna duda sobre eso. Como si nunca te lo hubiera dicho. Y no se como lo escuchaste vos, pero a mi me pareció que nunca te lo había dicho, nunca de esa forma al menos. Te hablé de mi futuro, de lo que quiero para mi vida y en que parte de ella entrabas vos. Te dije como me sentía en relación a la posición que ocupabas en  vida, que me daba miedo, pero seguridad al mismo tiempo. Miedo de que puedas sobrepasar algo que vengo deseando desde que tengo poder de decisión sobre la mayor parte de todos los aspectos de mi vida. Miedo de que seas mas grande que cualquier cosa que me pudiera imaginar. Miedo de que me cambies. Y seguridad de que sigo teniendo un corazón que se ve afectado por humanos y no simplemente por logros propios y hasta en algún punto egoístas.
Mi discurso fue medianamente breve, raro en mí, pero breve y conciso. Creo que entendiste todo y a la vez quisiste cuestionarlo todo, entonces te quedaste pensando un rato sin decirme una sola palabra. Por única vez en la vida, tu silencio no me impacientó y fui a preparar café. Cuando volví tenías una expresión poco habitual en vos, estabas como enojado y resignado a la vez. Te di la taza con café sin siquiera preguntarte si querías o no, pero la aceptaste sin preguntarme tampoco como lo había preparado. "Más leche que café y tres de azúcar" me dijiste otras veces, como si no lo supiera o como si tuvieras miedo de que no me acordara. Ahora, no dijiste nada y agarraste la taza como si fuera lo que le faltaba a tu mano desde hace rato.
Me senté sin mirarte, subí los pies al sillón y sostuve la taza con las dos manos mirando la tele apagada que teníamos enfrente. Por el reflejo borroso, vi que me estabas mirando y cuando gire la cabeza para mirarte decidiste empezar a hablar. No empezaste diciéndome que me querías como yo, empezaste con algo así como un deseo bueno hacia mí y hacia todo lo que yo quería en la vida. Hablaste de las cualidades positivas que tengo que me podrían llevar a donde quisiese y terminaste diciendo que creías que no entrabas en todo eso que yo tenía planeado. Que no podías aceptar entrar en eso de la forma en la que yo te lo estaba ofreciendo. Que nunca querrías, ni intentarías cambiarme y te quedaste callado, sin un "te quiero", sin ni una palabra que exprese tus sentimientos hacia mí.

30.9.15

Conversaciones sin argumento

Los habían dejado solos. De un segundo a otro, solo eran ellos dos en la terraza. La fiesta casi que estaba terminando o la estaban mudando de lugar porque la madrugada estaba bastante avanzada pero quedaban unas horas hasta el amanecer todavía. Se habían llevado el equipo de música y el silencio que quedo en el ambiente era de esos que tienen sonido, como si de repente pudieras escuchar lo que antes te impedía el volumen de la música. Juana se sentó apoyando la espalada contra una pared y un vaso todavía en la mano. Escuchaba gente del otro lado de la puerta pero no llegaba a distinguir lo que decían. Miraba el cielo como perdida en la oscuridad y en la luz de las estrellas. Federico la interrumpió con un chasquido de dedos.
-Eu! Te colgaste.
Juana salió de su trance pero le tomo unos segundos entender que era él quien le hablaba y no contestó nada.
-Que haces que no estas ayudando a limpiar y ordenar?
Y se sentó dejándose caer contra la pared junto a ella prendiendo un cigarrillo.
-No sabia que ya estaban limpiando. Que hora es? Ya terminó todo esto?
-No se que hora es. Pero solo nos estamos mudando para adentro del departamento porque los vecinos se quejaron.
-Deben ser las 3 entonces. Ali me dijo algo asi como que podíamos estar en la terraza hasta esta hora.
Se quedaron callados mirando el cielo un par de minutos. Juana movía el vaso en su mano casi sin notar que lo tenia porque no pensaba darle otro trago. Federico la miraba de vez en cuando pero no decía nada, hasta que ella giro la cabeza muy lentamente dejando de mirar para arriba para mirarlo a él y le dijo.
-Te extraño mucho.
Federico pestañeo pesadamente.
-Yo también.- Contestó.
Juana volvió a mirar el cielo y esta vez mas rápido y con mas decisión volvió a mirarlo.
-Siempre te extraño mucho.
-Ahora también?
-Si, siempre.- Dijo Juana con los ojos casi cerrados porque los parpados le pesaban terriblemente.
-Pero ahora estoy acá.
-No importa. Cuando estas o cuando no, siempre te extraño.
-Pero no me podes extrañar si me tenes al lado.- Se indignó Federico.
-Si puedo, porque te vas a ir y se que siento cuando te vas entonces te extraño desde ahora, te extraño siempre.
-Pero vuelvo, siempre vuelvo.
Volvieron a quedarse callados, esta vez un momento mas largo. Corría una brisa muy agradable por el espacio y la única pero suficiente luz que había era la de la luna.
-Me lo prometes?- Preguntó Juana.
-Que cosa?
-Que siempre vas a volver...
Federico sonrió con un solo costado de la mejilla.
-Te lo prometo.
-Conmigo... siempre vas a volver conmigo.
-Siempre voy a volver con vos.
A Juana se le humedecieron los ojos y agradeció muy en su interior la poca iluminación. Federico apagó el ultimo cigarrillo que había fumado por la mitad, le saco el vaso de la mano a Juana y lo apoyo en el piso. Estiro un brazo para llevarla hasta su pecho y la encerró con el otro para abrazarla. Ella se acomodó y escucho los latidos de su corazón. Un  poco adormilados en esa posición, los cegó la luz que entro por la puerta que se abrió de golpe con dos siluetas detrás.

29.9.15

Otra vez como siempre.

Salimos a la misma hora de siempre. Nos paramos en la puerta un rato como siempre. Cruzamos la calle y nos quedamos hablando como siempre también. Nos miramos como siempre, pero me pareció que era distinto esta vez. Vos contaste lo que te pasó el otro día. Nos reímos. Ella nos contó que iba a hacer dentro de una semana y él nos contó que no estaba bien con la novia, otra vez. Le dimos un par de consejos y creo que los escuchó sin escucharlos realmente porque en los ojos se le podía notar el miedo que tenía de que la relación termine de una vez, esta vez para siempre. Sabemos todas las cosas que les pasaron juntos, casi que la conocemos a ella por las historias que él nos contó todo este tiempo y muchas veces hasta adivinamos que pudo haber pasado antes de que nos cuente. A él le tratamos de explicar de mil maneras distintas que no tiene nada de sano lo que se hacen mutuamente, pero sin embargo hace un año que no cambian de actitud ni de posición. Tal vez esta vez, de una vez por todas, por muy cruel que suene, se termine y puedan los dos vivir en paz. Te angustia verlo así y creo que soy la única que lo nota porque ella esta mas preocupada porque en una semana se va de viaje y ellos no son de decir mucho entonces nos escuchan afirmando con la cabeza de vez en cuando mientras seguimos tratando de darle ánimos por mas inútil que sea. Me miras, y otra vez siento que me estas mirando distinto. Cuando te das cuenta que no vamos ni para atrás ni para adelante con las recomendaciones que le estamos dando al pobre, me miras ahora bien fijo y en esa mirada me pedís que haga algo para que terminemos con esta situación y así propongo que empecemos a movilizarnos cada uno a su siguiente destino. Caminamos un par de cuadras juntos y nos separamos en la esquina de siempre. Le deseamos suerte y se va con una de ellas. Hacemos uno o dos comentarios de como le irá y cambias de tema drásticamente porque necesitas parar con la depresión. Te acercas a mí y me abrazas. Siempre me abrazas, pero otra vez, esta vez es distinto. Ellos nos acompañan caminando atrás nuestro pero como no dicen nada relacionado a lo que yo estoy pensando, trato de convencerme de que estoy alucinando y vos tan tranquilo tampoco me das pie a confirmar mis teorías. Nos separamos de ellos ahora y nos quedamos solos esperando nuestro bondi, como siempre. Me hablas de cualquier cosa, pero me miras raro, me seguís mirando raro. Una vez arriba del bondi que increíblemente esta vacío, tenes los mismos ojos que creo que no tenías ayer, pero si hoy desde que salimos. Evito mirarte mucho porque me incomoda y me hago la distraída mirando por la ventana pero encontras la manera de llamarme la atención para que te mire. Se te escapan un par de elogios que no entiendo muy bien y los acepto más con humor que con cariño. Nos conocemos bien y nunca tuvimos grandes problemas de incomodidad, ni cuando recién nos estábamos haciendo amigos, pero ahora, ahora me estas incomodando bastante. Me corres el pelo para atrás del hombro, siempre te gustó mi pelo. Sigo mirando por la ventana. Te quedas callado de repente y me miras, nada mas me miras. Tengo una avalancha de pensamientos estúpidos en la cabeza. No se ni cuanto falta para bajarme de este bondi. De un segundo a otro siento como si me hubieran pegado una patada en el medio del estómago, el corazón me late cada vez mas fuerte y siento como estas poniendo tu mano sobre mi muslo. Me doy vuelta a mirarte y te tengo a tan pocos centímetros de la cara que pienso que me voy a marear. Me corres el pelo de la cara esta vez y me miras los ojos primero y la boca después. No puedo dejar de mirarte a los ojos. Si antes necesitaba correr la vista ahora no lo puedo hacer. Y sin que me de cuenta como empezó todo esto, me besas. Y es igual a como siempre lo soñé, pero nunca me animé a aceptar que me gustaba soñarlo.

17.9.15

Llorar y soltar

Decir las cosas las hace reales. O no. Pero decir las cosas, decir lo que pensamos compromete a alguien ademas de uno mismo en ese pensamiento y por algún motivo eso nos hace vulnerables. Podemos confiar en que si no queremos decir algo que solo nosotros sabemos con certeza, nadie mas lo va a saber, pero una vez que lo decimos, aunque sea a una sola persona, esa confianza de que somos los únicos responsables de nuestro secreto, se pierde. Además se vuelve mas real o mas importante cuando sale de ese lugar tan cómodo e impenetrable como nuestra cabeza y nos encontramos ocupándonos de pensarlo mas veces de las que antes lo hacíamos.
Es increíble como un sentimiento o pensamiento puede salir de adentro nuestro sin que lo decidamos y eso fue lo que me paso a mi. No puedo aceptar que esto es real porque aceptar que es así es aceptar que es imposible y me duele más pensar y saber que es imposible que negarlo y convencerme de que no es real. No soy la clase de persona a la que deberían pasarle cosas como estas y creo que es sumamente injusto no haber podido decidir si quería esto para mi o no. Ya sé. ya sé, esto no se elije. No podes elegir a quien queres, de quien te haces amigo o de quien te enamoras, pero sí tuve el derecho de querer aceptarlo o no y hasta ahora me negué a hacerlo y no entiendo porque ahora tuvo que ser diferente. Me gustaba mas la idea de no pensarlo o de que nadie lo piense y dejar que dentro de mucho tiempo pasase o no, pero no, al parecer todos lo piensan, todos lo saben, nadie dice nada, ni yo, ni vos, ni nadie, pero acá estoy, sintiendo que el corazón me va a explotar, que voy a vomitar, que los pulmones se me van a cerrar y no se que se supone que tenga hacer porque al parecer ninguna decisión depende de mí y hay cosas que debería haber dicho y hecho hasta ahora así que no se como seguir. Quiero gritar, te quiero abrazar, pero no quiero nada más. Nada. Que no pase nada, que siga todo igual, que todos se olviden de esto, que esto nunca haya existido, pero si no hubiera existido ¿seriamos los mismos? No se, no me importa, solo se que quiero dejar de sentirme así, que quiero dejar de pensar en esto, que quiero que el momento de haberlo dicho nunca haya existido o que el momento en que sentí que el cuerpo se me iba a desarmar después de escuchar la palabra que me llevo a decir esto no hubiera llegado tan temprano. Ni siquiera puedo llorar para descargarme porque no me sale, no lloro, no me caen lagrimas, voy a explotar pero no puedo ni llorar para sentirme mejor.

5.4.15

Primer día?

7am. Suena el despertador. Lo escucho pero no me acuerdo porque lo puse. De un segundo a otro siento como cada parte de mi cuerpo esta despierta. Y me acuerdo. Hoy empiezo la facultad. Uf! como suena... Empiezo la facultad. ¿Estoy grande? Ni de casualidad, pero aparento ser grande y me convenzo de sentirme grande. Lista mental de lo que tengo hacer en cuanto logre salir del enredo de sabanas y piernas. Baño, ducha, vestirme, desayuno, el bolso ya esta listo y hasta acá llego por ahora.
7:06am. O te levantas o te levantas. Pies descalzos al piso frío, tanteo las ojotas y camino al baño sintiendo que las piernas me pesan una tonelada. Me miro al espejo, no me encantan las ojeras que veo pero tampoco me preocupan demasiado. Me ducho.
7:28am. Estoy convencida de que me tengo que apurar un poco, pero no pasa. Mientras salgo del baño pienso como vestirme, me esfuerzo por ponerme algo cómodo, combinado y ¿por que no usar esa palabra que tanto me gusta? Simpático.
7:37am. Voy a la cocina a prepararme el desayuno. Prendo la cafetera, se que mamá me lo va a agradecer mentalmente cuando se levante en unas horas, galletas de arroz, queso blanco, mermelada y uvas en una compotera. Prendo la tele, pongo el noticiero, escucho sin mucha atención las ultimas noticias banales, repetitivas o sin sentido real y espero a que den el pronostico del día aunque ya lo vi en mi celular ayer. Termino el café con leche y las ultimas uvas, y guardo todo en su lugar. Dejo la taza en la bacha de la cocina y veo la pila de platos sucios que hay al lado. "Disculpen, familia querida", pienso "hoy los platos los lavan ustedes" y lavo mi taza, mi plato y mis cubiertos de desayuno.
7:54am. Voy a mi cuarto, seguida de ese perro que amo que me deja sola únicamente cuando entro al baño. Reviso que no me falte nada en la mochila. Me maquillo a medias, zapatillas, mochila al hombro, apago la luz y es hora de irme.
8:08am. Cruzo el umbral de la puerta de entrada y no puedo evitar sonreír y sentir como se me revuelve el estomago.
Tengo que pasar por una librería a comprar un cuadernillo, pero recién en unas horas. Paso por el quiosco y cargo la sube que obviamente esta en menos nueve y pico. Compro unos chicles de menta porque flasheo que me ayudan a controlar la ansiedad y suplico a la vida no ver pasar el bondi a media cuadra de distancia que no voy a llegar a correr a tiempo. Una vez en el bondi, me pongo los auriculares y pongo la radio en vez de solo música porque últimamente me hace sentir acompañada. Después de una hora y monedas llego a mi primer destino.
Tres horas mas tarde, salgo feliz, entusiasmada y con millones de cosas en la cabeza. Me tranquilizo y pienso que sigue en la lista del día. Cuadernillo, si, pero cuando me baje del subte. Encuentro un quiosco con cosas de librería apenas salgo de la boca del subte y me hace muy feliz. Creo que hoy son muchas cosas las que me hacen muy feliz. Decido entre rayado o cuadriculado, entre grande y chico, entre cartón y plástico, entre verde y azul. Mejor me compro los dos, pero cuadriculado, grande y de plástico.
Tres cuadras. Me quedo un rato en el parque porque todavía no es la hora. Almuerzo improvisado lo que pude comprar en el quiosco y miro el cielo, a la gente y a los arboles como si todo fuera diez veces mas lindo de lo que es. Mas de uno que pasa seguro me mira con cara rara o ni me mira porque tiene otras cosas en que pensar. Una vez adentro, busco mi aula y pregunto donde es la que tengo que encontrar dentro de dos horas para la siguiente materia. Llego a la puerta que me indicaron, hay tres personas esperando afuera y pregunto por las dudas si estamos todos para la misma materia. Me miran los tres, pero solo uno contesta que si. No puedo evitar hacer un paneo general instantáneo de que me imagino de ellos con solo verlos ahí parados, agradezco y me apoyo en la pared revisando mi celular mientras esperamos que se desocupe el aula. Sigue llegando gente, algunos hacen lo mismo que yo cuando llegue y otros solo llegan y se paran cerca del montón. Una vez adentro del aula, elijo un banco en el medio a la izquierda y espero.
Después de cuatro horas de clase, no estoy segura de que pienso, pero necesito charlarlo con alguien urgente. No hay tiempo. Todavía me queda una cosa por hacer y terminar este largo día.
4:26am. Me levanto de golpe y miro la hora creyendo que me quede dormida. Leo 4:26am. Miro la puerta y veo que no hay luz en el patio porque todavía es de noche. Voy al baño casi corriendo, me lavo la cara, me miro al espejo y pienso 4:26am. 4:26am. No me quede dormida, todavía tengo que dormir un par de horas más. Vuelvo a la cama y me acurruco pensando en el sueño raro que tuve porque la facultad la empece hace 7 meses ya y mi primer día no fue nada parecido a eso.

24.2.15

Adolescencia pura

Estoy bastante cansada. Me harte de jugar el rol de la "hija perfecta", la "nena perfecta". ¿Saben que? No soy perfecta, nunca lo fui y nunca lo voy a ser. ¿Me esforcé por lograrlo? Si que me esforcé. Pero como dije antes, estoy cansada, harta.
El máximo problema de los adultos es que con los años se olvidan lo que es tener nuestra edad. Ojala cuando tenga hijos no me olvide y es más, creo que escribo para eso, para no olvidar, para después poder encontrar en mis textos los recuerdos que se me vayan perdiendo.
Me hacen sentir sumamente arrogante cuando afirman y aseguran que estoy haciendo mal las cosas y yo no siento que sea así. ¿Por que no lo siento? ¿realmente esta todo tan mal? ¿estoy tan despistada como ellos dicen? No sé. Lo único que se o siento en este momento es que son unos egoístas. No se les ocurre venir a preguntarme que me pasa o en que estoy pensando mientras me olvido de las cosas que ellos quieren que me acuerde. Ser adolescente es una mierda. Una mierda. Y estar en mi situación en este momento, peor.
En un mes empiezo la facultad... ¿que? ¿tan rápido pasa el tiempo? ¿tan rápido hay que crecer? Quiero crecer, de verdad que si, pero que difícil que es. Y lo que mas me molesta es que no se ve a simple vista ese crecimiento. La inmadurez al parecer la notan al mas mínimo error que uno comete, pero notar la madurez les cuesta un infinito. Me odio por estar escribiendo esto como si fuera un diario intimo pero no encuentro otra salida. Son las dos de la mañana, la persona con la que querría hablar en este momento y que se que me podría ayudar esta muy lejos ahora y no puede hacerlo. Y mañana... mañana va a ser otro ida y voy a estar mejor.
Las comparaciones... me enferman. ¿Porque siempre nos comparan con nuestros hermanos? En serio. Entiendan que uno puede no parecerse a su hermano aunque compartan los mismos padres y esta mas que claro que si quieren encontrar similitudes lo pueden hacer porque se supone que crecimos en la misma casa, pero, de verdad, noten las diferencias ademas de las similitudes.
Un psicólogo. Eso es lo que necesitan. Habiendo tantos en el mundo y en este país particularmente, no se como no se buscaron uno todavía. Un lugar donde descargar energías, eso también les vendría bien. Ocuparse un poco mas de ellos mismos y dejarnos a nosotros ocuparnos de nosotros mismos. Ya estamos grandes aunque no quieran verlo o admitirlo y busquen cualquier excusa para demostrarnos lo contrario. Pero si yo estoy pensando esto... ¿en serio nunca se les cruzo por la cabeza algo así? Casi que no existen los nuevos pensamientos. Es una forma de decir pero es real que no es una genialidad lo que estoy diciendo y por eso no entiendo como a nadie se le ocurrió inculcárselo a cada futuro padre de esta tierra. Si, los padres evolucionaron a lo largo de los años y nosotros los hijos también, pero de eso se trata, de evolucionar, de cambiar, de adaptarse a la nueva vida en la vivimos. Y es una realidad, hoy por hoy, los adolescentes necesitamos que los padres nos dejen mas tranquilos que hace 50 años atrás.

21.2.15

Palabras

Hoy por hoy no hay ningún vos presente. Si lo pienso bien, creo que nunca lo hubo y no vale la pena ponerme a enumerar y explicar porque me equivoque cada vez que te escribí pensando que lo eras. Ojalá algún día pueda escribirte. Ojalá algún día encuentre las palabras para escribirte. Ojalá algún día te encuentre. Pero, ¿qué? ¿Qué hago pensado así? Desde cuando te quiero encontrar? No, no y no. Prefiero que aparezcas y punto, que me des tiempo a preocuparme por cosas más importantes que vos y esta más que claro que todo es más importante... Hace poco leí algo que me hizo pensar ¿que pasaría si muero mañana? Creo que la infinidad de cosas que se me cruzaron por la cabeza que todavía no hice no te incluía ni por una milésima de segundo. Pensé en mi carrera, en mi pasión, en mis amigos, en mi familia, en cosas que todavía no pasaron, pero justo en vos, no. ¿Y que pasa si lo estoy pensando ahora? Definitivamente, vos no estás en esa lista. ¿Como es posible que escriba tanto sobre este asqueroso tema si creo tan poco en él? No, no, no. En mi cabeza hay muchas cosas más.

Un mes. Ya paso un mes y no estoy segura de como me hace sentir eso. No se porque esta vez es diferente, pero algo cambio. Confío en que todo va a seguir como siempre, solo que nos cambiamos de lugar por un rato. En definitiva, a esto le dicen crecer y creí que ya habia atravesado situaciones parecidas hasta que te fuiste. No me permito llorar porque si no parece que estoy pasando un duelo y no es así. Le dimos una vuelta rara a la relación, pero nada más, nada se rompió, nada se perdió, nada se termino. Se que van a doler mucho todas las veces que nos separemos, porque ya se que se siente, pero confío en que las vamos a ir superando como todo hasta ahora. Si me pongo a pensarlo, no se ni como llegamos a la relación que tenemos, pero si se que un día se no hizo indispensable hablarnos todos los días y mantenernos al tanto de todo lo que pensabamos o soñabamos. Si me hago un rato la cursi creo que en el momento en que sentimos la confianza para revelarnos nuestros sueños, metas u objetivos a cumplir, hicimos algún pacto inconsciente en el que juramos que la otra se enteraría del paso a paso de esos sueños y eso es lo que nos mantiene unidas todavía. Esta claro que con el tiempo empezamos a soñar juntas y ahí fue cuando no necesitamos conocernos mas porque empezamos a vivir para la otra. Considero que nos costo poco darnos cuenta de lo bien que nos hacia estar juntas y por eso hoy nos duele esto. Cuando una relación se basa en admiración, confianza y cariño no hace falta preguntarse cuanto va a durar o que clase de relación es. Y cuanto mas rápido se den estas tres cosas, mas fuerte es el vinculo que se crea. Y no me alcanza la voz para gritar lo feliz que me hace que nosotras nos hayamos encontrado una a la otra. No dudo un segundo de que esto es para siempre y no me preocupa en lo mas mínimo el tiempo que podamos estar sin vernos. Para mi un amigo no se hace con visitas, sino con palabras y las palabras pueden manifestarse de diferentes formas. Deseo que nunca se me terminen las palabras para seguir construyendo esto día a día y que nunca te canses de escucharme o buscar vos también las palabras necesarias. Te quiero sin principio ni fin.

19.2.15

Hace algunos años atras.

Me despierta una voz casi propia. Poco a poco, las dulces palabras que escucho me sacan del lindo mundo por el que estoy paseando. Me siento calentita pero se que si salgo de debajo de la colcha voy a sentir el frío de la habitación que no refleja ni la mitad del frío del exterior. Me siento en la cama o me sientan mejor dicho, todavía tengo los ojos cerrados y no se porque me están molestando de tal manera. Bostezo, apoyo los pies justo en las pantuflas y camino involuntariamente hacia el baño guiada por los brazos que alguien me sostiene. Sentada en el inodoro empiezo a entender que pasa. Es lunes, mamá me esta preparando el desayuno, afuera es invierno, el micro escolar pasa en 10 minutos y las vacaciones terminaron.
El agua de la canilla sale muy fría, así que apenas me mojo las puntas de los dedos indices para repasarme el contorno de los ojos y sacarme la lagaña que se que se ve poco estética e higiénica. Salgo y corro los cinco pasos que tengo desde la puerta del baño a la de mi cuarto. Empiezo a elegir que ropa voy a usar ese día, mas pensando en no pasar frío que en la combinación de colores. Mamá empuja la puerta con un pie porque en una mano lleva una taza y en la otra un plato. En 5 segundos le pido que se apure a cerrar la puerta porque entra aire frío desde el pasillo que separa mi cuarto de la cocina y ella me dice que me apure porque en 5 minutos va a sonar el timbre. Me desespero un poco por dentro pero conservo la calma por fuera, cosa que no deja muy tranquila a mamá que se va dando un portazo. No se si por enojo o porque esa puerta solo cierra bien con la fuerza adecuada. La tele esta encendida en el canal de noticias, me hipnotizo 1 minuto y me acuerdo que ya me queda muy poco tiempo antes de que llegue el micro, así que miro rápido cuantos grados hacen, exactamente 4°C. Analizo rápido que ponerme y ahora si que no pienso ni un segundo en los colores. El guardapolvo esta en el armario y lo se porque ayer mamá me lo dio planchado para que lo guarde. Cuando estoy por sacarlo me doy cuenta de que no le di ni un sorbo a la chocolatada de la taza que mamá apoyo sobre la mesa ratona y menos que menos un mordisco a la tostada con queso blanco y mermelada que esta al lado. La hora, en 1 minuto debería sonar el timbre. La mochila esta lista desde anoche, me tomo la chocolatada en 4 sorbos muy grandes, todavía tengo que lavarme los dientes, me olvido de la tostada, corro al baño y después de dos cepilladas suena el timbre. Mamá golpea la puerta, escupo rápido, me enjuago muy mal y salgo antes de que pueda decirme algo. Tengo una combinación de menta y chocolate en la boca que no se parece en nada al helado de menta granizada, mas bien me da algo de nauseas. Ahora si, me pongo el guardapolvo muy apurada, no cierro los botones, mamá me mete la campera bajo el brazo y me dice que me la ponga cuando suba al micro. Agarro una bufanda que elegí mentalmente mientras pensaba que mas me faltaba hacer antes de salir. Llego a ponerme un poco de perfume mientras mamá me grita algo que no termino de escuchar. Ya esta en la puerta con mi mochila y mi vianda en la mano esperando a que yo me digne a querer salir aunque en realidad este tardando tan solo 2 minutos más. Abro la puerta corrediza que separa el pasillo del patio y el frío me pega placenteramente en la cara, en el cuello y en las manos y tengo suficiente ropa en el resto del cuerpo para soportar el tramo hasta el micro. El timbre vuelve a sonar mientras llegamos a la puerta principal y pienso que la conductora no esta teniendo un buen día. Su ayudante me recibe con mala cara, recordándome que me tengo que apurar mientras saluda a mi mamá y le desea buen día. Me encantaría poder decirle que debería entender que son las 7 de la mañana y que a cualquiera le cuesta levantarse a esta hora y a una persona de mi edad más y recién vuelta de las vacaciones mas aún, pero solo asiento con la cabeza sin mirarla demasiado a la cara.
Cuando subo, la conductora me saluda de muy buena manera y eso me hace sonreír. Tenemos el mismo nombre y por algún motivo creo que eso me hace mas especial que muchos de los que viajamos en este micro. Subo a mi lugar de siempre, ultimo asiento, ventana, todo el pasillo en frente liberado y la rueda para apoyar los pies porque mi altura me impide llegar al suelo y es algo que me incomoda bastante.
El movimiento del vehículo aumenta mis antes pequeñas nauseas pero lo olvido a los pocos minutos porque me quedo dormida.
Cuando me despierto estamos a la vuelta de la escuela asi que me obligo a no dormirme otra vez. Bajo última y la panza me hace ruido. Entro a la escuela, huele como siempre, a humedad con pisos limpios. Ese olor que tienen los espacios grandes y vacios como este, el patio interno, en invierno siempre formamos adentro. Hay bastantes chicos esparcidos en filas desprolijas por todas partes, encuentro la mía y saludo a mis amigas con las que no me veo ni me hablo hace dos semanas. Nos abrazamos con cariño, nos recordamos cuanto nos extrañamos en ese tiempo y ya estamos comentando sobre lo paso en los 15 minutos que llevamos de clases. Con los chicos no nos saludamos, son varones y no nos importan demasiado. Me siento sobre mi vianda mientras hablo con mi mejor amiga, esperando a que se acerque nuestra maestra a decirnos que tenemos que formar correctamente. Uno de los chicos pasa por al lado mio y me toca el hombro como llamándome, me doy vuelta para ese lado y resulta que se fue para el otro. Me muerdo el labio de abajo y revoleo los ojos mientras mi amiga se ríe.
Formamos, suena el himno, se iza la bandera, seguimos intercambiando risitas con alguna que otra mirada fulminante de parte de la maestra y ya nos mandan a los salones. Nos vamos en en fila que se desarma en el camino. El aula huele a tiza y a frío porque esta claro que a nadie se le ocurrio prender la estufa antes de que lleguemos. Decido que la primer hora me voy a dejar los guantes puestos porque tengo las manos congeladas.
Otra vez, voy a mi lugar de siempre, mi mejor amiga se sienta conmigo pero las dos sabemos que va a ser temporario, hasta que la maestra se de cuenta y decida asignarnos un compañero. Como la maestra tarda en venir nos alborotamos un poco y seguimos contándonos cosas sobre las dos ultimas semanas, esta claro que no hablamos temas mucho mas profundos o interesantes que quien se fue de vacaciones y quien no, quien fue al cine, quien durmió mucho o poco y cuantos hicimos la tarea. Acordamos no decir nada de la tarea a menos que la pidan y dos o tres no dicen nada. Sabemos que son esos los que van a buchonear. Yo la hice, pero nunca me gusto hacerles quedar mal a los otros.
Entra la maestra y el silencio es instantáneo. La verdad es que esta mujer no nos cae nada bien y tenerla de enemiga no es una buena elección. Se queja del frío y alguien le informa que ya prendieron la estufa. Quiere ponerse a escribir en el pizarron y cuando nota que no tiene tizas manda a una de sus alumnitas preferidas a buscar. La verdad es que yo a veces también voy, pero con otros maestros, ella no me cae nada simpática y creo que en el fondo lo sabe. Los extrañe, extrañe todo esto y estoy feliz de que empiece de nuevo.

1.12.14

Una locura algo preocupante

Siempre igual. Y obvio que me encanta generalizar porque contando estas experiencias en tiempo y porcentaje a mi edad no se le puede adjudicar un siempre a la oración.
Tal vez es eso que me dicen todos. "No es ahora porque no tiene que ser" y juro que me encantaría creerlo pero no, lo único que pienso es que seguro estoy condenada a vivir de esta forma toda la vida...
Que difícil que es, porque puedo imaginarme cualquier cosa, pero nunca pasa exactamente como imagino. A veces creo que el universo se pone de acuerdo para poner malas situaciones una atrás de la otra, pero ubicadas en una cronología en la que terminan una casi encima de la otra. Si yo la pase mal, no me imagino como la debes estar pasando vos... Siempre me dije que antes que la felicidad de alguien mas, me iba a preocupar por la mía, pero en este momento no puedo evitar pensar en como estarás. No imagino porque, porque no llegamos a nada, al menos yo, no pude gozar del disfrute del querer a una persona. Se que nunca voy a saber que te paso a vos realmente, pero son esas cosas que es mejor no saberlas.
Estuve a punto de dejarme llevar por la lastima y después me acorde de lo mala que es. Es uno de los peores sentimientos que se pueden tener y vos mismo lo dijiste usando esa frase tan trillada pero que es como mi segunda filosofía de vida después de "la verdad mas real es la que uno decide creer". Pensé muchas veces, incontables veces, si me estaría equivocando en lo que hacia. Pero algo seguía empujándome a hacerlo. Todos dicen que es lo mejor y yo también lo pienso. No puedo decir que duele, porque no es así, pero molesta, y mucho.
Me aterra pensar en cuantas veces durante la vida voy a pasar por cosas así y ¡que horrible! porque sentía que el corazón se me iba a salir por la boca. No se si eran las emociones por las que estaba pasando, lo agitada que estaba por casi correr siete cuadras mientras me mojaba, o mi maldita costumbre de no respirar ante la tensión. Sentir como el corazón se te pega al pecho no es nada lindo, así que ojala el amor no se sienta así.
Aceptar que ya pasó me hace bien. Sí, pasó y no me arrepiento, pero menos me arrepiento de que haya terminado, aunque es raro que hayamos podido darle un final a algo tan insignificante. Yo le di un final y yo creo que fue insignificante, no se que crees vos y espero nunca enterarme. Las cosas se me simplifican mucho cuando no se que piensa la otra persona. Es más fácil lidiar con los pensamientos de uno mismo. Quiero decir, ya es difícil tratar con nuestra propia mente y si además le sumo entender, analizar y relacionarla con la mente de otra persona, creo que podría enloquecer. Por eso hay cosas que prefiero nunca saber. Creo que cuanto menos sabemos, menos pensamos y menos nos preocupamos, pero eso me lleva a pensar que nos gusta la preocupación, la buscamos, nos gusta sentirla y hasta nos gusta sentir la preocupación de alguien más sobre nosotros. La preocupación medida es sana, como todo. Cuando encontramos esa molestia por alguien más, se despiertan muchos sentimientos que antes tal vez no teníamos en cuenta. La preocupación le da la importancia justa al suceso o persona. La preocupación que enloquece es peligrosa. Pone en peligro al preocupado y al involucrado. Pocas cosas son mas incomodas que sentir la preocupación de alguien mas y no poder hacer nada al respecto por librarlo de ese sentimiento. Ves? Vos no me preocupas. De vez en cuando te pienso, pero no me preocupa que pensás o como estas pasando este tiempo de no hablarnos. Muchos se sorprendieron de que no hayamos vuelto a hablar después de eso, pero me parece que fui clara con lo que te dije, y estuve segura de lo que hacia porque nunca se me cruzo por la cabeza querer volver el tiempo atrás. Si hay algo de lo que estoy feliz en mi vida es de eso. Muy pocas veces me torture con el pensamiento de volver hacia atrás, muy pocas veces me arrepentí realmente de algo que hice.
Hoy leí una frase que decía "cuando estoy despierta, no quiero irme a dormir y cuando estoy durmiendo no me quiero despertar. ¿Será porque siempre amo lo que hago?" Me pareció genial. Una manera muy simple de definir algo tan complejo y últimamente mis días se tratan de eso. Encontrarle la simplicidad a las cosas complejas, o no inventarle complejidad a las cosas simples. Es extraño, porque siempre me atrajeron mas las cosas complejas que las simples y ahí entras vos. Me contaron que sos una persona simple, "básica" en términos mas duros, pero a mi me parece todo lo contrario. Desde el primer día te vi algo que me dio vuelta la cabeza. Y cuando me convencí de que no era así, te paraste en la misma vereda que yo. (¿Que hago usando metáforas comparativas tan berretas? No sé, pero no se puede definir explicitamente que te pasó).
Tenes una mirada que podría enloquecer a cualquiera. Profunda, pícara, incomoda, expectante. Creo que esa fue una de las primeras cosas que lograron que fijara mi atención en vos. Me hago la indiferente, pero porque se que no tiene que pasarnos nada y sin embargo cada mínima interacción, me da vueltas en la cabeza por tiempo indefinido.

20.11.14

Andando, cambiando, queriendo

Es dificil querer. Pero creo que mas dificil es dejarse querer. Si no aceptamos querernos nosotros mismos no tiene sentido que alguien mas pueda querernos. No encuentro el porque de tu querer, de tu gustar o tu simplemente. ¿Como alguien puede querer algo que esta en pleno cambio, algo que trabaja en mejorar y cambiar?. Pero, ¿para que? ¿para que cambiamos? ¿para cuando llegue ese alguien a quien si le dejemos querernos?. No. Cambiamos porque queremos, cambiamos por nosotros, no por ellos. Hace falta querer? Digo, se puede tener una relación sin la necesidad de involucrar ese tipo de sentimientos, pero... se podrán evitar? Se puede elegir querer o no querer o simplemente se quiere o no? Preguntas, siempre preguntas.  Lo pienso y pienso que estoy harta de tantas preguntas. Pero es mentira. Lo pienso porque queda bien pensarlo, porque si me quejo de algo significa que ya estoy harta de eso. Pero, no es así. No estoy harta, me gusta tener preguntas nuevas o las mismas algo reformuladas todos los días de mi vida. Me hace saber que sigo pensando, que mi cabeza sigue funcionando y que triste va a ser el día que deje de hacerlo. Y me propongo nunca llegar a ese día. Me propongo no ser como muchos abuelos que conozco y también me propongo ser como muchos que conozco.
Me cuentan que hace unos bastantes años atrás,  "porque?" Era mi palabra favorita. Considero que sigue siéndolo y sonrió al ver que entre tantos infinitos cambios, algunas cosas no cambiaron, ni van a cambiar.

8.10.14

Nardos en flor

Entre medio del grupo grotescamente grande de personas, sintió su presencia. No hizo nada para demostrar que había captado su atención y siguió sumergida en la actividad que estaba desempeñando en ese momento. Sintió su mirada buscándola y mas se encontró intentando mostrarse desinteresada. Un fuego inexplicable ardía en su interior, pero se esforzaba por apagarlo. Cuando empezó a sentir que no podría sostener mas ese personaje, palpo su mano a muy poca distancia de su cintura justo cuando se volteaba para ir a su encuentro. Como si el mundo se hubiese detenido por un instante, sus ojos se fusionaron en una sola mirada. Sin omitir palabra alguna, sin mantener ningún contacto físico, ambos se dirigieron en la misma dirección. La música sonaba, las parejas seguían desempeñando su rol y ellos permanecían inmóviles. Algo apartados del grupo central, solo se miraban.

Es difícil describir que se veía desde donde yo estaba observándolos y no sabría contar los minutos exactos que permanecieron en esa misma posición. El mundo giraba a su alrededor, pero ellos no se inmutaban. Ella, etérea. Él, compacto. Se comunicaban a través de los ojos, y se que lo hacían, no por lo que paso luego, sino que se podía observar perfecta la energía que creaban en el espacio de centímetros que los separaba uno del otro. Cualquier otra descripción que pueda dar de la situación es mas que superficial. Ella lucía como la mujer que cualquier hombre desearía poseer, pero no por una simple noche, para el resto de su vida. Sus cabellos caían sobre sus hombros con tanta delicadeza que por muchos segundos me hizo imaginarme hundiendo mi rostro en ellos. Sus brazos, finos pero firmes, ¡ay! cuanto deseaba ser tocado por las manos que estaban en esos brazos. Las curvas de su torso y sus caderas, parecían guardar un secreto en cada ángulo. Sus piernas, simplemente comparables con los tallos de las rosas mas bellas, pero mas llenas de espinas que cualquier otra flor.

En el instante perfecto, logré captar la intensidad de energía que estaba buscando hace tanto rato. Su mano sobre la mía. Mi brazo en su espalda y su pecho hundido metafóricamente en el mío. Sus piernas me oían, su torso me oía y hasta creo que su corazón lo hacia. Se entregó a mí así como yo me entregué a ella. No había comandante, ni comandado. Eramos tan solo nosotros dos. Conversando. Sintiendo. Bailando. Amando.

Preguntas sin fin

Me siento. Piernas en posición de rana, indio, mariposa, da igual. La taza de té entre lo pies. La piel callosa de los talones no me deja sentir la verdadera temperatura. Mas arriba, en el arco del pie, una de las zonas mas sensibles del cuerpo a mi humilde entender. Esa que no toca nunca el piso a menos que tengas pie plano, que no es mi caso. Esa que te hace estremecer de cosquillas todo el cuerpo si la acarician. Esa que se quema con la arena caliente de la playa. Esa parte, si siente el calor de la taza. Me quema, pero después de unos minutos ya no. Me acuerdo de la sensación de quemarse con arena. Hago una mueca, no se si por eso o por el sabor amargo del chocolate en el paladar. Claro, chocolate amargo, sin ningún agregado de azúcar, ¿como no torcer la cara? Vos. ¿Porque apareces de repente? Y me pregunto esto y ya no se quien es ese vos, no se si sos vos, o él que sos vos, o ese otro vos. Té de hibisco. Me lo ofrecen y lo acepto sin tener una mínima una idea de que es o de que forma tiene esa planta. Supongo que es una planta. Me lo venden como la solución para adelgazar. Quema grasas, reduce el apetito y mejora la celulitis. Si llega a funcionar, voy a sentir que pase por un afecto placebo mas que por la solución de mi vida para tener el cuerpo que quiero. Me aborrece pensar cuando fue que empece a pensar algo tan patético como "el cuerpo que quiero". Pero es asi, esta soy yo, y no espero cambiar. Que cosa asquerosa la celulitis, a quien se le habrá ocurrido inventarla, ¿no?. Otra vez vos, pero ahora si se cual de los voses sos. Lo que no se es porque apareces. Nadie te llamo, nadie te nombro, simplemente decidís interrumpir mis pensamientos de mina que odia su imagen corporal. ¿Sera porque se me ocurre que algo de esa imagen que tanto odio a vos te gusta? y ¿porque si yo la odio a vos te gusta? ¿la odio realmente?. Creo que no. Al menos no ahora. Pero uno nunca termina de estar conforme con nada de lo que es propio. O al menos yo. Generalizar. No se puede hablar sin generalizar. Si tengo que andar pidiendo disculpas por cada vez que adjunto como universal un termino personal, perdería el real significado de la palabra. "Perdón pedile al de arriba". No se porque se me dio por no nombrarlo. "Si lo nombras, te encariñas de él".
Ya que es, ya se que te llama. Mañana. Hoy. Ayer. Mañana. Si, mañana. ¿Que tan importante será para vos? ¿es importante para mi?. La palabra importante ¿siempre es usada con la importancia que requiere?.
No se porque pienso que va a estar bien. Sea lo que tenga que ser va a estar bien. ¿Como hago para imaginarme todo lo que me imagino, si ni siquiera pasamos por el mañana?
Me apreto la muñeca. Me duele, debe ser porque me la estoy apretando. La rodeo con mi dedo pulgar y mi dedo medio. Me acuerdo de la charla de nutrición que nos dieron en sexto grado. Guardapolvos blancos, caras expectantes, aburridas, indiferentes. Un salón de actos. Del colegio vecino. Pero ya no me acuerdo cual porque teníamos dos colegios muy cercanos. Un doctor, nutricionista supongo, nos hablaba de como comer supongo. La realidad es que me acuerdo de una sola cosa. Nos "enseño" como descubrir si estamos excedidos o no de peso. Y así se hacia. Dedos medio y pulgar al rededor de la muñeca. Si lograban tocarse, peso normal. Si se sobrepasaban, bajo peso y si no llegaban, exceso de peso. Creo que esa fue la primera vez que tome conciencia en temas al respecto. Una compañera, que era sumamente evidente a los ojos que tenia sobre peso, hizo la "prueba" que nos recomendó el doctor subido al podio del salón de actos y se apretó la muñeca con mucha fuerza para juntar sus dedos. Algo significo eso para mí, todavía no se que fue, pero que haya quedado grabado en mi cabeza por tantos años debe tener algún significado.
Varios años después, comente el "test casero" en un grupo de personas, de los cuales varios tenían serios problemas de alimentación, pero de los que yo no sabia nada en ese momento. Al ver que a todos se nos sobrepasaban los dedos, una de las chicas defendió que seguramente dependía del largo de los dedos de cada persona. Supongo que para auto convencerse de que no estaba baja de peso y que tenia que seguir haciendo lo que hacia con su alimentación.
Esas cosas. Esos momentos que quedan fotográficamente guardados en mi cabeza, son los que me gustaría borrar. Son los que ocupan espacio sin sentido. "Los conocimientos no ocupan espacio en el cerebro". ¿Y los recuerdos? ¿ocupan espacio? ¿donde? ¿como hago para borrar un recuerdo?.
Me duele el cuello o los hombros. Me quiero recostar, pero no quiero dejar de escribir. En vez de estudiar, escribo. Me gusta estudiar, pero escribo. Escribo porque quiero, no porque puedo. ¿Que seria de mi vida si no supiera leer o escribir? Me cuesta creer que haya personas en esta vida que aun no gocen de ese derecho. Me sorprende como después de tantos años de humanidad, avances tecnológicos del día a día, haya gente que no tenga la oportunidad de saber leer y escribir. Y se trata de eso. Oportunidades. Que difícil es saber que la vida depende de las oportunidades que deciden o no presentarse. ¿Se podrán buscar las oportunidades o serán algo como el destino, que es o simplemente no es?. Y realmente si las cosas en esta vida son o no son, ¿porque no podría existir el destino de la misma forma, siendo o no siendo?
Ahora, veamos a quien le podemos atribuir el escribir el destino, o a quien le podemos echar la culpa por condenarnos a nuestro destino. Y así nacen las diferentes religiones que copan este mundo. En cierto punto creo que la literatura fue evolucionando y creando una modalidad de escribir ficción para demostrarle a las personas que eso que creen como poder divino, pudo ser escrito por un hombre sin duda alguna. La guerra eterna entre la ciencia y la fe. ¿Sera una guerra o estarán unidos para que realmente los humanos nunca sepan de donde provienen? Se me ocurre compararlo con algo. Tal vez cruel o sin demasiada similitud, pero yo creo que se asemejan lo suficiente. Un niño raptado que es adoptado por una familia. Crece, se entera de la verdad pero decide no buscar a sus padres biológicos por miedo a enterarse de algún error que haya cometido su familia adoptiva en el momento de convertirlo en propio. Si los humanos llegaran a descubrir de donde provienen, ¿seguirían creyéndose tan maravillosos como se creen? ¿que creerían de su "creador" o de su lugar de procedencia?.